Archivo | agosto, 2014

EMOCIONES

15 Ago

¿Con qué emoción podría emocionarme cuando me unifico con la infinita multiplicidad de seres de este universo? ¿La belleza podría contener esta sensación de asombro, de desbordamiento de ser ante tanta perfección, ante tanto fenómeno múltiple diferenciado y uno? Mi intelecto o mi conciencia pueden pensar y representarse todas las cosas como un estado de unificación de algo tan extremadamente disímil y único que acaba deshaciéndose a la distancia de un espejismo, y al fin sólo balbucean torpemente: T-O-D-O… ¿Cómo podría yo experimentar en mi pequeñez de cosa, de persona humana, la totalidad que no se acaba en ninguna frontera de mí? Yo me detengo un breve tiempo en mi yo y luego la infinitud continúa adelante más allá de mí, escalando el misterio que nos supera y nos contiene al mismo tiempo. Podría entristecerme o alegrarme ante la pequeñez de mis sentimientos, pero no es suficiente. Y aunque reúna todas mis emociones no soy capaz. Y aunque construya un templo del alma con las emociones más puras y sublimes acabo siempre abandonándolo todo; entonces salgo a mirar las estrellas y me acurruco una y otra vez en la inmensidad de la noche, hasta caer fulminado por el sueño que me devuelve a algún punto primitivo en la espiral.

¿Acaso en el amor mío sí podría experimentar la totalidad? Y aunque así fuese, la totalidad siempre excedería toda forma de amor. Y lo mismo la paz, la verdad, la vida. Ni siquiera Dios podría contenerse a sí mismo, termina siempre en el pasado herido por un costado, desangrándose en el vacío.

Tampoco yo puedo retenerme a mí mismo cuando avanzo paso a paso en esta realidad que excede toda emoción ofrecida, al unirme más y más a ella. Presiento entonces una nueva emoción, una emoción de mi espíritu que supera toda emoción. Ella por un instante gira sobre sí misma y me observa tan tenue como un rayo de luna que aun no se estrella contra la tierra. También yo soy el pedazo de roca contra el que chocan las llamas de los astros eternos. Esta vida mía que se reconoce siempre nueva para algo siempre nuevo. Yo, el hombre que dispone todas sus emociones para excederse a sí mismo. El tiempo se reúne conmigo como una montaña que crece continuamente, aunque sea yo tan pequeño como cualquier grano de nada. No me muevo, mas aun así avanzo en el vello sedoso de una oruga. ¿Qué será lo que siento?

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VIVIR EN TRES NIVELES

9 Ago

¿Cuántas veces en el día nos vemos enfrentados a situaciones difíciles, conflictivas, desafiantes, inquietantes, apremiantes y desestabilizadoras, al punto de que muchas veces, mientras estas mismas ocurren, y la mayoría de las veces, después que han pasado, nos hacen evidente que no las enfrentamos bien, que nosotros mismos no actuamos como debiéramos haberlo hecho, y, a fin de cuentas, que no resolvimos de la mejor manera, pudiendo haberlo hecho mucho mejor…? ¿Cuántas veces discutimos o actuamos mal con nuestra pareja, con nuestros hijos, con el vecino, con el vendedor, con el automovilista que nos desafía, con el amigo, el desconocido y también con el enemigo, pero sentimos en nuestro fuero interno que no debiéramos haber hablado ni actuado de esa manera?…

En esta ocasión quisiera compartir con ustedes algo simple, pero concreto y eficaz: una estrategia espiritual y sicológica que a mí siempre me ha dado buenos resultados. La mayoría de las veces cuando enfrentamos una situación de esta naturaleza, que nos desafía a nosotros mismos, que nos enrostra nuestra incapacidad de actualizar lo mejor de nosotros y, en cambio, nos lleva una y otra vez a enredarnos en nuestras propias recurrentes imperfecciones; cuando a la palabrota y a la ofensa respondemos con otra palabrota y con una “justa” ofensa de respuesta; cuando al golpe y al maltrato respondemos con rabia y con otro golpe; cuando a la injusticia y al autoritarismo bajamos simplemente la cabeza y nos sometemos sin más; cuando sacrificamos nuestra autenticidad en pro de cualquiera buena causa; cuando al error, a la crueldad, al maltrato de otros simplemente volvemos la cara hacia otro lado; cuando el arrepentido, el ser amado, la vida misma incluso te expresa: “Te amo”, o “Perdón”, y tú sólo callas y sigues adelante, como si nada… has hecho lo que hacemos todos los seres humanos sin conciencia suficiente: nos identificamos con el estado emocional del otro, con el error del otro, y experimentamos lo mismo que el otro; o peor, como cuando nos expresan “te quiero” y permanecemos indiferentes; o cuando a un empujón, respondemos con una cuchillada, entonces incluso nos ponemos por debajo del otro y por debajo de nosotros mismos; respondemos entonces con lo peor de nosotros.

¿¡Cuántas veces justificamos autocomplacientemente estos actos nuestros, estos sentimientos, nuestras ideas, nuestros hábitos, condicionamientos y debilidades, y nos encubrimos autoadjudicándonos la defensa de altos valores, como la verdad, como el amor, como la voluntad de Dios, como el derecho, la justicia, el honor, la educación y tantas cosas más!?… Lo que aquí quiero compartir, mi estrategia espiritual y sicológica no puede ser llevada a cabo por nadie que primero no reconozca honesta y verdaderamente sus propios mecanismos sicológicos evidentes, sus mecanismos sutiles, así como sus condicionamientos inconcientes, con los que encubre y valida sus propias debilidades, sus errores, su modo de ser y de actuar, para tratar de hacerlos parecer sus fortalezas, sus cualidades, sus aciertos y su mérito personal, o simplemente, su normalidad… ¡Tremendo trabajo personal, por cierto, que puede llevarnos más de una vida el lograrlo adecuadamente!

Sin embargo, mi estrategia posee una doble capacidad y virtud; con ella he logrado no sólo actuar y responder mejor a los desafíos grandes y pequeños de mis relaciones humanas y del día a día en general, sino también a los desafíos que mi propia ceguera interior me impone a mí mismo para superar mis propios autoengaños, defectos y pequeñeces.

Comparto, pues, mi modesta estrategia y experiencia: Pon siempre a tu conciencia y a tu mente en un tercer nivel, es decir, en el estado mental superior de ti mismo, cuando quieras actuar y ser de la mejor manera posible.

Diferénciate a ti misma. No eres una sola persona que tiene que mezclar siempre y necesariamente lo mejor de sí con lo peor de sí. Concíbete y experiméntate a ti misma como un ser en evolución, en transformación constante, como un ser compuesto de niveles, de potencialidades, de pasado, de presente y de futuro. Como un ser compuesto al menos en tres niveles diferenciados de realización individual… De ellos, el primer nivel, el que todo ser humano naturalmente quiere evitar, consiste en dejar ser, en identificar tu conciencia y tu estado de mente con lo peor de ti mismo… Pero, aunque la mayoría podemos separarnos de ese más bajo nivel de nosotros mismos con cierta facilidad, tampoco te dejes simplemente ser e identificarte con tu segundo nivel, que consiste en actuar como lo haces inadecuada y normalmente, o bien como el otro te anima a responder y actuar de acuerdo a su propio comportamiento imperfecto y confuso.

El tercer nivel, no obstante, te estarás preguntando: ¿qué es en mí?, y, ¿cómo alcanzarlo?… Podría exponértelo de innumerables maneras, mas te lo diré primero de una manera simple y gráfica: Es tu propio Jesús interno.

Jesús, su modo de ser, su expresión humana, simboliza y representa lo mejor de todos y cada uno de los seres humanos. Jesús es el modelo ideal de nosotros mismos en el futuro de la humanidad que busca su propia evolución y propósito, y en nuestro propio devenir individual hacia un tiempo perfecto que aún no llega, pero hacia el cual todos contribuimos, y también al que todos dificultamos, desde nuestro presente y actualidad… Si no quieres llamarlo tu Jesús, entonces simplemente considera cómo quisieras actuar tú mismo frente a cada dificultad, frente a cada problema, frente a cada desafío personal: ¿con generosidad, con tolerancia, con amplitud, con sabiduría, con equidad, con amor, con paciencia, con serenidad, con clarividencia, con intuición, con compromiso, con fe, con optimismo, con alegría, con energía, con inteligencia, con valor, con conciencia, etc., etc., etc.? Entonces júntalo todo en tu yo superior, en una representación ideal de ti mismo, en tu propio tercer nivel, como si fuese el tercer piso de tu casa, y vé allí cada vez que lo requieras. Ojalá pudieras residir permanentemente en tu yo superior, en tu conciencia y mente superiores, pero realistamente nadie te pide tanto; sólo tú podrías proponértelo a ti mismo como el desafío más personal, e intentar cumplirlo todo el tiempo. Por lo tanto, si vas a discutir, mira antes desde tu tercer nivel a ti mismo y con quien vas a discutir; si vas a resolver algo importante, mira antes desde tu tercer nivel la situación; si vas a hablarle a otra persona, mira antes desde tu tercer nivel a ti mismo y a esa persona; si alguien se acerca a ti, míralo de inmediato desde tu tercer nivel, y no del segundo o del primero, lo mismo si es alguien que te va a hacer daño, como si quiere manifestarte bondad… Si lo logras, si experimentas a todo ser humano y a toda experiencia de vida desde tu tercer nivel, entonces constarás que todo siempre sucederá como debe suceder, y tu alma descansará en la profunda paz humana-divina de la realidad.

LA ALEGRÍA DE VIVIR

2 Ago

¿Qué tienen en común la madre Teresa de Calcuta, Vivekananda, San Francisco de Asís y Jalaluddin Rumi?… La alegría de vivir.

¿Qué sostiene a tantas palabras sabias, iluminadas y amigas para el abandonado, el hambriento y herido?… ¿Qué sostiene los actos de más conmovedor sacrificio y generosidad con que los humanos nos han regalado?… La alegría del amor.

Día a día nos enfrentamos a la abrumadora experiencia de contemplar tantos rostros doloridos, apagados, sombríos, airados. Día a día nos levantamos para arrastrar montaña arriba una inmensa roca, la montaña del aburrimiento, del trabajo forzado, de la pérdida de la conciencia luminosa y libre de un recuerdo bajo las estrellas. Día tras día los extremos de nuestros labios se van contrayendo y desviando hacia abajo. Las manos que en la niñez se movían libres y todopoderosas para realizar nuestras fantasías, comienzan día tras día a envejecer y cansarse de ser manos.

Nuestra respuesta, nuestra delicada rebeldía debe consistir simplemente en la sonrisa… la profunda sonrisa de la alegría de vivir. La alegría como un chorro de luz, de energía y de amor que arranca y se crea desde todos los extremos del universo hacia nosotros. La alegría del corazón que no miente. La alegría que avanza y progresa junto con el tiempo inexorable y perfecto de todas las cosas.

Y aunque me puedas con justicia replicar que Jesús en la cruz debía gemir; y que las víctimas de la guerra despliegan a su alrededor el horror y el vacío de nuestra humana brutalidad; y que al fin de cuentas tantas sonrisas humanas carecen de alma… Aun así en todos ellos, hondamente, en su verdad más asombrosa y terrible, en el límite mismo de nuestra condición humana, la vida sonríe… hasta incomprensible y morbosa para nuestra sensibilidad precaria… la vida y la muerte abrazadas, sonríen.

Al despertar sonríe, y ya no dejes de sonreír, porque aunque tu día esté hecho de las más estúpidas, monótonas, intrascendentes, feas y gastadas palabras, actos, relaciones, personas, lugares y cosas, recuerda y siente que tú también eres la Vida; que todo, sin excepción, es la Vida… la vida divina, humana e infinitamente sonriente que también quiere estallar amorosamente en ti.

AURI

El "Mundo de los Ángeles" es un Mundo luminoso, al mismo tiempo que sorprendente, inimaginable e incomprensible para la consciencia del ser humano, que no hay que razonar demasiado, sólo lo justo. Busca esa razón "dentro" de tu Corazón y encontrarás las verdaderas respuestas.

Café Esotérico

AUTOTRASCENDENCIA SANO EVOLUTIVA