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EL AMOR ES MÁS FUERTE

13 Sep

Pastorcitos Fátima

Hoy, que han transcurrido treintaiséis años desde entonces, quiero narrar un hecho que he guardado celosamente en mi vida privada. De haberlo hecho antes me hubiera ganado el menosprecio, la burla, la incredulidad y hasta persecución que sólo hubiera agravado insoportablemente la misma que de igual manera he experimentado todo este tiempo. En unos meses más cumpliré sesenta años y la vida comienza a declinar por este lado. No voy a esforzarme en dar pruebas ni voy a insistir en la veracidad de los hechos. A estas alturas de mi vida no necesito convencer ni impresionar a nadie con mis atributos ni mi valía… A estas alturas de mi vida, ya no necesito ni atributos ni valía. Sólo trataré de ser claro y directo.

Aquella noche dormía profundamente y me hallaba en uno de esos sueños en los que repentinamente uno se descubre que está soñando. Entonces desperté de inmediato, como si el descubrir la ilusión del ensueño acabase sin dilación con la fantasía, pero –¡he aquí lo sorprendente!– no con el sueño… Abrí mis ojos y continué viendo despierto ante mí lo mismo que veía durante el sueño, plenamente autoconciente, antes de despertar: Ante mí se abría una especie de vórtice en colores blanco y negro; giraba velozmente en torno a un centro oscuro que yo veía en perspectiva hacia el fondo del mismo. Dejándome guiar por mi positiva intuición me adentré voluntariamente por el túnel que formaba el vórtice, el cual pareció recibirme, activándose la fuerza gravitacional hacia su fondo. Cuando avancé veloz por él vi repentinamente que el fondo y centro oscuro se tornaba blanco y comenzaba a ensancharse a medida que me aproximaba a él. Entonces todo se volvió de ese mismo color ante mí. Lo que al principio se veía simplemente de color blanco, pronto se transformó en una suerte de vapor o niebla intensamente alba. Por el centro de la misma comenzó a despejarse esta nubosidad, dejándome ver, cerca de mí y ante mí, las escalinatas de la Basílica de San Pedro, y, más allá, el entorno de la Plaza de San Pedro. Mi visión se producía desde el rellano superior de la escalinata, al costado izquierdo de la misma. Entonces divisé con horror al Papa Juan Pablo II solo, tirado sobre las escalinatas, enteramente vestido de blanco, y con su ropa ensangrentada a la altura del estómago. No había nadie más en todo el lugar. En seguida me pareció vislumbrar algo como un puñal junto a él, manchado de sangre. Supe de inmediato que aquella visión era real, y que me advertía de su futura y cruenta muerte, asesinado. Entonces pregunté mentalmente: ¿Cuándo?… Y, como respuesta, una especie de mano invisible dibujó en el aire con letras negras, difusas y vaporosas: 1981

La visión y el sueño –si puede llamarse así—cedieron. Quedé allí, acostado en mi cama con los ojos abiertos, a los 23 años, ¡una noche de comienzos de Diciembre del año 1980!… En aquella época el mundo entero, y yo mismo, estábamos deslumbrados con el carisma espiritual de ese santo varón. Sentía su alma cercana a la mía, de manera que el dolor que me causaba saber que atentarían (dentro de un año más) contra su vida cobraba dimensiones colosales e íntimas. ¡El mundo entero, que se esperanzaba entonces con ese poderoso vicario y presencia de Cristo, se vería horrorizado y desolado por este magnicidio!…

A la mañana siguiente decidí que debía contárselo a alguien, y lo hice así con mi hermana, quien a la sazón tenía 16 años. Me escuchó con interés, pero sin mayor comentario… (Luego ella olvidaría que se lo había anticipado el año anterior.) Sin embargo, este habitual escrúpulo que me ha acompañado toda la vida me susurró internamente que ya no se lo participase a nadie más. No albergaba la menor duda de que aquello iba a acontecer realmente así. Ya por entonces había desarrollado cierta habilidad extrasensorial y síquica que me permitía, primero, discernir mis sueños premonitorios (y frecuentes), de aquellos sueños sólo cargados de simbolismo e intensidad, pero generados ante todo por mi fantasía onírica y mi subconciente personal. Había reconocido también otros tipos de sueños, en que ambos niveles de realidad (síquica y premonitoria) se entremezclan, generando una especie de anticipo del futuro, pero deformado o supeditado a representaciones significativamente síquicas, las que, pareciendo anticipatorias, sin embargo no llegan a serlo. En este tipo de sueños no era nada fácil discernir qué era qué… ¡El sueño (y visión) del atentado a Juan Pablo II –lo supe desde el mismo instante que lo presencié y lo experimenté– no era ni de éstos, ni de los puramente mentales!… Los hechos posteriores reafirmarían una vez más este certero autoreconocimiento.

Digo esto para que se entienda el impresionante grado de certidumbre que de inmediato me acompañó respecto de la necesidad (y hasta fatalidad) de los terribles acontecimientos que estaba anticipando. (No es la ocasión de ahondar en el hecho de que ya sabía, también, que estas visiones y premoniciones no eran causadas primeramente por ; pero dejaremos esta larga y concatenada historia para otra oportunidad.) Así pues, con esta terrible carga de conocimiento y responsabilidad pensé, en mi afecto y valoración de su Santidad, informar a alguna autoridad cercana a su persona sobre este hecho inminente, si ya no hacerlo a él mismo, lo cual me pareció de inmediato impensable, dada su obvia inaccesibilidad para este oscuro, insignificante y distante chileno. Sin embargo, no fue ninguna consideración práctica, mundana o restrictiva lo que me detuvo entonces (si bien también supe que nadie me creería ni me validaría), sino algo que se me transmitió desde una zona más profunda y trascendental de la realidad y de mi propia mente: ¡ASÍ DEBE SER!…

Mi vida continuó, por tanto, sin preocuparme mayormente ni más de esta visión, ¡hasta el miércoles 13 de mayo de 1981!… Es imposible expresar lo que me ocurrió al enterarme del hecho casi en el minuto posterior al acto criminal. Una avalancha de inquietudes, pero sobre todo de sucesivas revelaciones se me fueron hilando una tras otra, hora tras hora, día tras día… Primero pensé, cuando se informó que el Papa había sido herido gravemente a bala, que moriría poco después, o en cualquier momento. Sin embargo, horas después, días después, constaté (mentalicé) que el mundo reaccionó con una intensidad, con un arranque nunca visto de espiritualidad y amor hacia él y hacia su misión transformadora; con una concentración de poder colectivo nunca visto de energía salvífica y superior, que se remecieron los cimientos mismos del Destino… Que los Señores del Proyecto Tierra –si pueden llamarse así–, recibieron la fuerza, la autorización y el mandato de cambiar el destino de Juan Pablo II, pero, sobre todo, ¡de la Humanidad misma!…

Lo que revelaré a continuación podrá parecer chocante y delirante para muchos, y –debo reconocer que primero lo fue para mí mismo– hasta hoy también guardo un alto grado de desconfianza a su exactitud y literalidad, aunque sé que hay en esto más verdad que error. Quizás todo lo que narro se entendería y creería muchísimo más y mejor si pudiese aquí y ahora agregar infinitas cosas que tendré que callar por el momento. Permítaseme resumir lo principal en algunos puntos que detallaré a modo de esquematizada cuenta:

Primero, se me hizo saber que Juan Pablo II estaba enterado de antemano y por varios medios acerca de este atentado, aunque no con exactitud. Por nombrar sólo uno, Juan Pablo conocía los tres secretos de Fátima[1], particularmente el tercero, hasta entonces ignorado por todo el mundo, y sólo conocido por los Papas. En él se leía: “[…]El Santo Padre, antes de llegar allí, atravesó una gran ciudad, medio en ruinas y (él) medio trémulo, con andar vacilante, apesadumbrado de dolor y pena. Iba orando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino.

Llegando a la cima del monte, postrado, de rodillas a los pies de la cruz, fue muerto por un grupo de soldados que le disparaban varios tiros y flechas, y así mismo fueron muriendo unos tras otros los obispos, los sacerdotes, religiosos, religiosas y varias personas seglares.”

Juan Pablo se planteó a sí mismo seriamente que él pudiese ser la víctima crística de esta profecía. Juan Pablo conocía perfectamente los modos asesinos y arteros de las fuerzas marxistas, pero en general de las fuerzas del mal humano, viniera de donde viniera… Él era, sin duda, hasta desde una lógica mundana, el perfecto chivo expiatorio y el ícono perfecto para destruir ideologías reaccionarias y oposicionistas, sea cual fuere su tinte. Juan Pablo estaba cobrando una dimensión descomunal de líder (católico) para una inmensa, creciente y mundial cantidad de seres humanos. Desde todos los flancos humanos e ideológicos, pero sobre todo desde la lógica del espíritu de Cristo y de María (tan suyo), él estaba disponible para ¡LA CRUZ!… Esto es lo que primó absolutamente de su parte; con una valentía propia de un Jesús mismo, asumió sin cálculo ni resquemor alguno su misión de Redentor de la Humanidad de fines de siglo (XX), ya esclavizada a un Guerra Fría que estaba a punto de detonar como apocalipsis nuclear. Juan Pablo quería, ante todo, liberar al Mundo de la amenaza totalitaria y antiespiritualista del comunismo y del marxismo, y en pro de avanzar en ello desde su privilegiada posición y condición no temía arriesgar o perder su vida, de ser necesario. Si yo mismo le pudiese haber advertido unos meses antes: ¡El 13 de Mayo de 1981 lo van a asesinar en la Plaza de San Pedro!, estoy cierto de que no me hubiese respondido: “¡No creo!”, sino: “¡Así sea!”…

Segundo, el Mundo como colectividad de seres y almas se acercaba ya a una encrucijada final: ¡1984… era la fecha del Armagedón en los Archivos del Tiempo!… La Tercera Guerra Mundial estaba casi lista para los poderes fácticos de este Mundo. Los Señores del Proyecto Tierra obtuvieron la autorización y dispusieron este plan de último minuto para rescatar a la Tierra de la conflagración final. Juan Pablo estaba también dispuesto para ello desde antes de su nacimiento. El precio del rescate de redención de la Humanidad era actualizar el rescate de redención que Jesús mismo había ya instaurado y facilitado hacía casi 2000 años, al ser asesinado en la Cruz de Jerusalem. Si Juan Pablo no hubiese aceptado y sufrido el “asesinato” de San Pedro, el planeta actual ya no sería apto para la vida… De hecho, Juan Pablo reconoció, asumió e hizo públicos, después de este dramático trance, la sobrecogedora trascendencia y el milagro que le había sido asignado experimentar y cumplir.

Tercero, Juan Pablo II fue el catalizador, el detonante religioso y político que activó el proceso de retroceso del comunismo, primero en Polonia, su tierra natal, a través del poderoso movimiento sindical de Solidaridad, liderado por su amigo Lech Walesa, y que el Papa mismo alentaba activamente.[2] Luego, como una reacción en cadena, por toda Europa (especialmente en el inolvidable año 1989). El atentado sólo fortaleció esta dirección y movimiento planetario, político y social hacia la caída del comunismo occidental –y hoy también global, engullido por la economía capitalista–. La aniquilación del comunismo, después del intento de asesinato de Juan Pablo, se precipitó como ninguna guerra en la Historia de la Humanidad había sido ganada, como ningún Imperio había caído: sin disparar ni un tiro, sin derramamiento de sangre, en unos pocos meses, y hasta sin oposición ostensible… Cuando hacía sólo unos meses, unos días antes se amenazaban dos poderes planetarios que tenían todas las condiciones para despedazarse mutuamente y despedazar el Mundo… ¡Esto por sí solo es un milagro!

Desde entonces hasta hoy se ha cumplido, sin duda, el final de la segunda profecía de Fátima: “El Santo Padre me consagrará la Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz.” Pero hoy, ¡nuevamente hoy!, pareciera haber regresado el Mundo al mismo espíritu infernal del pasado… El Planeta enfrentado a una nueva Guerra Fría, todavía más terrible y global que la anterior… ¿Dónde está hoy un Juan Pablo II?… ¿Se han concitado hoy para un nuevo plan salvador los Señores del Proyecto Tierra?… ¿Qué aliento espiritual poderoso anima hoy colectivamente a la Humanidad?… ¿Dónde podremos recibir hoy una cuarta profecía de la Virgen?… ¿Existen hoy siquiera la Virgen y Jesús?… ¿Por qué tanto ominoso silencio?… ¿El AMOR es más fuerte?… Y si no…¿QUÉ?…

Cuarto, la civilización humana actual no conoce ni está en condiciones de conocer en profundidad lo que está ocurriendo verdaderamente en nuestro planeta. No puede conocer las verdaderas causas de lo que acontece, e incluso de lo que la Humanidad cree que realiza por sí misma. No puede conocer hacia dónde ocurre lo que ocurre, ni sus reales consecuencias. No puede conocer QUIÉNES (y QUÉ) están por detrás y por encima de todo lo que acontece en la Tierra. TODO nuestro saber, científico, tecnológico, religioso, histórico, cultural, antropológico es extremadamente primitivo. TODAS nuestras capacidades perceptivas y cognitivas (sico-biológicas) como especie son dolorosamente insuficientes.

¿QUÉ?…

Hoy, como antes, si tengo que hablar, hablaré; si tengo que callar, callaré… Pero TODO, lo mío, lo suyo, lo otro, acontecerá dentro de poco, dentro de muy poco…

 

 

 

[1] Primer secreto: “Nuestra Señora nos mostró un gran mar de fuego que parecía estar debajo de la tierra. Hundidos en este fuego [estaban] los demonios y almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas con forma humana, que flotaban en el incendio llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo para todos los lados, semejantes al caer de las chispas en los grandes incendios, sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación, que horrorizaba y hacía temblar de pavor. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes y negros.

Esta visión duró un momento, y gracias a nuestra buena Madre del Cielo, que antes (en la primera aparición) nos había prevenido con la promesa de llevarnos para el cielo. Si así no fuese, creo que habríamos muerto de susto y pavor.”

Segundo secreto: “En seguida levantamos los ojos hacia nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza: «Visteis el infierno, para donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón. Si hicieran lo que digo, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar, pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando vean una noche alumbrada por una luz desconocida, sepan que es la gran señal que les da Dios de que él va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, el hambre y las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y a la comunión reparadora en los primeros sábados. Si atendieran a mis pedidos, la Rusia se convertirá y tendrán paz. Si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia, los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas, por fin mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me consagrará la Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz».

Tercer secreto (revelado por el mismo J.P. II, el 26 de junio del 2000): “Escribo, en acto de obediencia a ti mi Dios, que me mandas por medio de su excelencia reverendísima el señor obispo de Leiria y de vuestra y mi Santísima Madre. Después de las dos partes que ya expuse, vimos al lado izquierdo de Nuestra Señora, un poco más alto, un ángel con una espada de fuego en la mano izquierda. Al centellear despedía llamas que parecía iban a incendiar el mundo. Pero, se apagaban con el contacto del brillo que de la mano derecha expedía Nuestra Señora a su encuentro. El ángel, apuntando con la mano derecha hacia la tierra, con voz fuerte decía: «Penitencia, penitencia, penitencia».

Y vimos en una luz inmensa, que es Dios, algo semejante a como se ven las personas en el espejo, cuando delante pasó un obispo vestido de blanco. Tuvimos el presentimiento de que era el Santo Padre. Vimos varios otros obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una escabrosa montaña, encima de la cual estaba una gran cruz, de tronco tosco, como si fuera de alcornoque como la corteza. El Santo Padre, antes de llegar allí, atravesó una gran ciudad, media en ruinas y medio trémulo, con andar vacilante, apesadumbrado de dolor y pena. Iba orando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino.

Llegando a la cima del monte, postrado, de rodillas a los pies de la cruz, fue muerto por un grupo de soldados que le disparaban varios tiros y flechas, y así mismo fueron muriendo unos tras otros los obispos, los sacerdotes, religiosos, religiosas y varias personas seglares. Caballeros y señoras de varias clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la cruz estaban dos ángeles. Cada uno con una jarra de cristal en las manos, recogiendo en ellos la sangre de los mártires y con ellos irrigando a las almas que se aproximaban a Dios.”

[2] “Curiosamente, el Pontífice sufrió otro atentado en 1982, también el 13 de mayo, en la plaza de Fátima. Esta vez un sacerdote ultraconservador quiso acuchillarlo. Ese ataque casi pasó inadvertido para el mundo, menos para Lucía, quien ya había advertido a Su Santidad de la posibilidad de morir martirizado.” (http://www.prensalibre.com/hemeroteca/fatima-un-signo-en-la-vida-de-juan-pablo-ii)

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EL YO

29 Jun

Van_Gogh_-_Starry_NightSon tantos y tan innumerables los caminos de la realidad… Ya sólo los universos humanos son infinitos, a veces unos tan lejos de los otros que no podrían alcanzarse en el rango de una sola creación, y aun así se conectan todos en una sola identidad delicadamente en otros planos, planos del alma o de energías y soplos de realidad que los humanos dentro de sus torpes encierros sensoriales o de conciencia, y de sus mecanismos genéticos activados, apenas alcanzan a distorsionar en creencias religiosas, saberes científicos, o fantasías intuitivas.

Y esta conciencia humilde que en medio de la inmensidad insondable repite una y otra vez yo, yo, yo, yo… mientras existe en este minúsculo cuerpo biológico, a cada segundo, humildemente porque no tiene más voz que una en cualquier lugar del infinito y la eternidad de otras formas que repiten más y mejor que uno mismo (yo), lo otro, también lo yo, pero sobre todo lo no-yo.

Esta conciencia modesta y mínima se atreve al mismo tiempo, en una paradoja aún inabarcable, a soñar con la realidad más allá de sus propios límites (míos y suyos); se atreve a decirle: “Yo te voy a alcanzar (REALIDAD) –aunque seas el mismísimo Dios, o la Eternidad y el Infinito, el Mal, o incluso lo Absurdo e Imposible–, pero desde mí, sin renunciar jamás a mi yo, a mi conciencia, a mi identidad, a mi mónada o lo que fuere, porque he decidido contenerte, aprehenderte, unificarte, y tú graciosamente me permites decidir esto, y realizarlo en tanto existo yo…”

Por ese absurdo poder concedido a este yo insignificante como caca al borde de un camino, sin embargo exclamo, decreto: yo no muero, yo soy inmortal, por más que mi cuerpo biológico se desintegre justo al lado de la caca del camino. Y entonces trasciendo con el pensamiento, con la energía sutil de mi alma sentiente, con mi YO, el instante, el tiempo de vida que ninguna célula de mi cuerpo tendría la insensatez de querer apropiarse más allá de su propio tiempo de vida, y acabar negando con una demostración ficticia que sólo los académicos materialistas demuestran en sus laboratorios y cátedras de ensueños temporales para tratar de retenernos inconcientemente en la caca.

Son tantos y tan infinitos los caminos de la realidad, que mi yo asume desde este misma instante la necesidad y el compromiso de transmutar, de transformarse a cada instante, abierto, como una ventana se abre al sol y al viento, después de la asfixiante tiniebla que cegó toda abertura con la muerte de un ser querido… Y al abrirse entrará el sol, el viento, la mariposa y la luna, lo que tú esperas y necesitas, lo que tú sabes que entrará, pero también tu propio futuro, tu desconocimiento de lo que aún no es, las posibilidades sin límites, llámese eso con nombres desconocidos, o te saque de todo universo reconocible y familiar, como pueden serlo incluso las estrellas y la vida misma, cuando dejan de existir… Y aun allí estará tu yo.

REFEXIONES SOBRE LA VERDAD

5 Oct

Los seres humanos, como todos los seres vivos de este universo, se encuentran en un determinado y momentáneo estadio o nivel evolutivo. Eso significa, por ejemplo, que existe un nivel o estado superior, al que aún no se accede, pero también uno inferior, el cual ya se ha superado. Esto, que parece muy obvio, posee, sin embargo, una implicancia trascendental que evidentemente no se ha comprendido ni integrado a la experiencia e inteligencia humanas, histórica y masivamente.

Cuando observo y reflexiono sobre el comportamiento humano, en todas sus variadísimas facetas; cuando considero su experiencia y su manera de relacionarse con la realidad, especialmente cuando las personas creen haber alcanzado los mayores niveles de conocimiento, de verdad, de saber, de iluminación, espiritualidad y superioridad en el orden que sea, un doloroso pero también compasivo sentimiento me embarga. Veo científicos, canalizadores, maestros, contactados, académicos, personeros, representantes, figuras mediáticas, religiosos, que aducen ser portadores de una verdad sobresaliente, especial, nueva, superior, y que intentan transmitirla para, en último término, convencer en lo posible a toda la humanidad de su importantísimo conocimiento.

No dudo de la buena intención de la mayoría de ellos. No dudo tampoco que haya realmente una verdad en cada uno de ellos, y que sea altamente beneficiosa para una gran cantidad de gente. No quiero dar nombres, pues creo que todos los seres vivos, sin excepción, estamos sometidos a este orden evolutivo. La paradoja que primero se evidencia de este orden es que –simplificando mucho– la verdad de ayer ya no lo es hoy, y la verdad de mañana no es verdad tampoco hoy. Dicho de otra manera, ¿qué es la verdad de hoy, sino un estado maravilloso pero momentáneo, que se debate entre el intento de superar la verdad de ayer, y el penoso esfuerzo por alcanzar la verdad de mañana? Es verdad que el término hoy, el presente, representa una temporalidad muy relativa, pues en cronología humana puede representar desde el instante puntual y pasajero, hasta, en el otro extremo, toda una Era. El hoy, el presente, desde el punto de visto de la presencia de la verdad, quiere decir simple y solamente el rango de tiempo en que una verdad posee vigencia trascendental. Cuando hablo de verdad trascendental me estoy refiriendo a un estado de realidad en que el yo, el sujeto, el individuo se alinea con un estado de realidad continuo, integrado, y experimenta en su conciencia y mente un poderoso y sincrónico vínculo con todos los planos de realidad que alcanza a integrar en su campo de experiencia un ser humano. Es por ello que cuando una inteligencia humana, un entendimiento, una persona cree haber obtenido un conocimiento, una verdad –como decimos aquí–, lo que ha capturado ante todo es en realidad un espejismo, un estado de representación humana, un producto cognitivo que aunque posea algún grado de validez, rápida y mayormente se desliza hacia el no-ser, hacia la subjetividad mental y colectiva humanas, desajustada del flujo de los planos que trascienden la experiencia mental y que no cesan de modificarse ni un solo instante y sin pausa. La realidad se parece mucho más al flujo del río de Heráclito, en el cual no es posible bañarse dos veces como el mismo. Y por lo tanto la verdad es el río de Heráclito. La mente humana debiera moverse como un pez en este río, y no pretender fijar, clavar hitos como banderillas de verdad en medio del agua. Sería bueno creer esto y aquello, pensar que se sabe esto y aquello, pero sobre todo sería bueno tratar de dejar de creerlo y saberlo cuanto antes. Esto significaría que a cada momento nos estamos encontrando con más y más realidad. Una de las peores reacciones de la gente, de la mayoría de las personas, al saber ajeno, es tratar de reproducirlo, de aprendérselo, de apropiárselo, de colectivizarlo, de ritualizarlo, sobrevalorarlo y autorizarlo. La educación escolar y universitaria es un penoso espectáculo y experiencia de esto. Las culturas, los medios de comunicación, los roles sociales, los modos de ser y comportamientos sicológicos están saturados de esto. Ha llegado la hora de cambiar nuestra experiencia de la verdad, a partir de un cambio radical y fundacional de nuestra propia experiencia y modelo interno y humano. Debemos cambiar nuestros patrones y esquemas sicológicos individuales y colectivos tan profunda, pero también tan totalmente, que esta labor no se irá comprendiendo sino muy de a poco y a través de mucho tiempo, pero se hará… Ahora mismo no hablo tanto para el presente de la humanidad, sino ante todo para su futuro. Quien tenga oídos, que oiga.

Seguiremos intentando avanzar en esto, consecuentes con el movimiento de la verdad que viene del futuro y del pasado hacia nosotros.

TIEMPO ETERNO Y TIEMPO MORTAL

8 Sep

En el tiempo eterno no hay amor, en el tiempo eterno no hay odio,
en el tiempo eterno somos el chispazo instantáneo que muere una y otra vez para devenir eterno.
En el absoluto eterno nuestro joven universo dura un instante y desaparece para volver a nacer.
En el absoluto eterno una araña infinita va desplegando su tela conmigo y sin mí, contigo y sin ti.
En el amor eterno hay un tiempo para la construcción, en el odio eterno hay un tiempo para la destrucción,
el amor y el odio humanos duran un instante eterno,
reconoce tus emociones para el instante mortal,
reconoce tus emociones para lo eterno.
¿Cómo integrar la terrible dualidad y no experimentar la locura?
Sin oponer resistencia a lo inmediato ni a lo eterno.

EL NUEVO ESPÍRITU DE LOS MULTIVERSOS

26 Jul

El nuevo Espíritu de los Multiversos que ha irrumpido activa y progresivamente en nuestra dimensión planetaria natural y humana a partir del año 2013, y al que los seres humanos hemos asociado tradicional e históricamente con la divinidad o con Dios, está desarrollando un programa de estimulación y transformación de todos los niveles constitutivos de este planeta, y en particular del ser humano, al que nada ni nadie puede sustraerse. Para ello ha intervenido en la frecuencia vibratoria energética del planeta, subiendo o reajustando –metafóricamente– una octava la intensidad del espectro de todas las formas de energía que configuran estas dimensiones naturales de realidad. En el plano de la materia elemental, este aumento vibracional no representa una modificación sensible ni significativa para el ser humano, salvo para las personas más sensibles y clarividentes que sí pueden percibir esta modificación. Sin embargo, en el plano vital y síquico humano esta pequeña variación provoca cambios significativos y potentes en los diferentes componentes de sus cuerpos biológico, astral, mental y espiritual de todos los seres humanos, sean concientes de ello o no.

Una de sus acciones o efectos inmediatos en el ser humano consiste en la energización intensa de sus contenidos y estructuras internas, lo cual produce variados efectos. Entre estos, queremos destacar aquí la potente activación del estado interno en todos sus niveles y formas, de manera que nos acontece una especie de sobrerrelieve, de sobreiluminación del estado interno, de las estructuras y contenidos síquicos, que hacen manifiesto y urgente a la conciencia atenta su propia constitución y presencia. Esto trae como primera consecuencia que las personas sobrerreaccionan a sus propios contenidos y estructuras internas. Es como si un foco de luz potente se dejase caer sobre todo lo que siempre ha ocurrido un poco oscuramente en nuestro interior, pero que ahora se ilumina y se hace evidente experiencialmente y ante la propia conciencia. Las emociones, por ejemplo, se pueden manifestar con mayor intensidad y recurrencia; los pensamientos se vuelven más obsesivos, más sostenidos y activos, sean de la índole que sean; la conciencia de sí mismo y de los demás también se hace más activa; toda la vida síquica se activa y apresura; los niveles subconcientes e inconcientes tienden a aproximarse en su relación con el nivel de la conciencia despierta. Toda esta intensificación de la vida síquica y personal no implica que se produzca en todas las personas necesariamente un efecto positivo, o al menos directamente positivo. Por el contrario, si una persona posee determinados comportamientos o estructuras emocionales, como la tendencia a la ira, o al egoísmo, o a la lujuria, la primera experiencia es la intensificación de la ira, del egoísmo y de la lujuria. Si una persona carece de armonía interna, si su vida síquica no está bien alineada con el supremo principio espiritual y divino, experimentará con mayor intensidad su propia desarmonía, su propio desajuste interno, lo cual se traducirá en un aumento de las enfermedades físicas, síquicas y sicosomáticas, así como en un sentimiento generalizado de insatisfacción, de sufrimiento existencial, de complejización y desorganización de la vida personal y social, etc. Por la otra parte, si una persona posee tendencias y hábitos virtuosos, estos mismos tenderán espontáneamente a intensificarse. Los humanos alineados y ajustados al espíritu divino verán multiplicados como nunca sus vivencias espirituales, sus potenciales superiores y su capacidad de actualizar en sí y desde sí el Espíritu de los Multiversos. Las personas, por otro lado, que posean tanto tendencias espirituales junto con estructuras y tendencias inarmónicas, negativas y elementales experimentarán la dolorosa contradicción de sus contrapuestas energías y estados, lo cual los empujará, muchas veces con desorientación, inconsistencia y ofuscación, a la búsqueda de la resolución.

Por otra parte, esto trae como una de sus consecuencias el que nadie pueda desentenderse de sus propios estados de mente, de sus propios contenidos síquicos, de sí mismo en ninguna de sus formas. El Espíritu Multiversal intenta en esta fase evolutiva inicial una primera respuesta de autoresponsabilizarse, de hacerse autoconciente y asumir en conciencia el estado interno de cada uno de nosotros y las consecuencias que nuestro estado interno y nuestra respuesta conllevan para nosotros mismos, para los demás seres humanos y para la realidad que experimentamos día a día.

Sin embargo, el infinito amor del Espíritu Multiversal que actualmente está accediendo a nuestra dimensión elemental y total se propone con todos sus modos y recursos, con todos sus efectos –sean ellos en una primera instancia positivos o negativos según sea nuestro estado evolutivo y de desarrollo personal–, la transformación paulatina, libre, conciente e inexorable individual y de especie, en vista del proyecto evolutivo de amor y de integración planetarios, cósmicos y multiversales de cada uno de nosotros, desde el más inconciente, primitivo, maligno y negativo, hasta el más espiritual y unificado con el Espíritu Divino Multiversal, de acuerdo a los tiempos y condiciones que este mismo Espíritu nos vaya señalando.

He aquí pues el primer desafío de esta nueva energía espiritual: ¿Qué haré yo con esta evidencia incontrovertible de mi propio ser? ¿Hacia dónde dirigiré mis esfuerzos concientes ahora que me vuelvo más conciente de quién soy, de cómo soy y de que existen infinitas formas de mayor conciencia y de realidad que me invitan a ir haciéndolas progresivamente mías? ¿O simplemente me dejaré arrastrar por las fuerzas caóticas, destructivas y elementales que también se hacen evidentes e intensas por todas partes, en mí mismo, en los demás, e incluso en la Naturaleza misma?

Nadie podrá decir que no tuvo opción, que no pudo elegir, que no supo, que no es responsable… DICE EL ESPÍRITU DE LOS MULTIVERSOS.

¿Qué somos?

29 Ene

Nada de lo que experimentamos, percibimos, intuimos o conocemos de la dimensión espiritual representa realmente lo que es y existe en esa dimensión espiritual: ni Dios es dios, ni los ángeles son ángeles, ni el bien es bien, ni el mal es mal, ni la eternidad es eternidad, ni el espíritu, espíritu. Si lo que vemos no es como lo vemos; si lo que oímos no es como lo oímos; si lo que tocamos no es como lo tocamos; si lo que experimentamos con nuestra mente y conciencia no es como lo experimentamos con nuestra mente y conciencia, ¿cuánto menos verdadero y exacto –o hasta real—puede ser aquello para lo cual todavía no hemos desarrollado ni siquiera órganos, ni sistemas funcionales, ni medios perceptivos ni cognitivos específicos ni especializados? Si el ojo se equivoca tanto cuando reconoce rojo y negro, ¿cuánto más no se equivocará la mente cuando experimenta Jesús o muerte o verdad?

Todo está ahí; quizás no tenemos idea de cuánto realmente está ahí de lo que experimentamos y cuánto está sólo dentro de nosotros. Pero lo que está ahí, está ahí… quizás esperándonos, porque pareciéramos acercarnos a algo que está  en un ahí… Quizás los sentidos, la conciencia, la espiritualidad, la ciencia sean todas prolongaciones de un mismo movimiento de aproximación a ese ahí que a veces creemos experimentarlo muy cerca, aunque todavía esté muy lejos…

Somos gusanitos que giran y giran en multitudes alrededor de una misteriosa roca, y esa roca, que es nuestro altar, sabemos que en gran medida la estamos creando nosotros mismos… Sin embargo, debiera alentarnos y darnos confianza que aunque por ahora sin saber en qué medida creamos una existencia ilusoria, al menos creamos… Porque desde el crear surgió el ser y la ilusión, el ahí y el nosotros; nuestra capacidad de ignorar, de engañarnos, de fingir, de mentir, de creer, de producir ciencia incierta también surgió del ahí… Tal vez este gusanito soñando y soñando durante un tiempo sin fin produzca en su momento un sueño único en que se sueñe mariposa y alce su vuelo ahí… Soñar y creer que somos… al menos sin poder dejar de serlo, eso de cierto por ahora podemos hacer…

La Historia del Mundo cambia con Avaaz.org

23 Ene

avaaz

Avaaz.org es sin duda ya el sucesor del frustrado movimiento mundial de los Indignados. Avaaz.org, una organización independiente, mundial y sin fines de lucro, actualmente con casi 33 millones de miembros en el planeta (equivalente a la población, por ejemplo, de Canadá), es el movimiento democrático y social más auténtico, eficaz y poderoso de la historia humana. Al igual que los Indignados, pero también con marcadas diferencias, su propósito es acoger las preocupaciones y el interés de cualquier habitante del planeta por actuar e intervenir en la toma de decisiones y en los hechos relevantes para las distintas comunidades nacionales e internacionales. Sigue leyendo

AURI

El "Mundo de los Ángeles" es un Mundo luminoso, al mismo tiempo que sorprendente, inimaginable e incomprensible para la consciencia del ser humano, que no hay que razonar demasiado, sólo lo justo. Busca esa razón "dentro" de tu Corazón y encontrarás las verdaderas respuestas.

Café Esotérico

AUTOTRASCENDENCIA SANO EVOLUTIVA