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CONCIENCIA Y AUTOCONCIENCIA

7 Dic

Incluso la mente del hombre más sabio o más santo o más inteligente o más positivo, o incluso la mente de un ángel, o de un extraterrestre, o de un dios, sería imperfecta y propensa a la ilusión, si no se contemplase críticamente a sí misma. Sólo la conciencia de la propia conciencia perfecciona y permite la evolución y el desarrollo de la misma conciencia. Cualquier desarrollo de la conciencia que no se realice a través de la autoobservación se asienta sobre la incertidumbre, como por ejemplo la de un hombre bueno y simple, pero que no se analiza a sí mismo. No poseemos ningún medio, ni patrón, ni facultad, ni referente absoluto e infalible que nos permita reconocer que no estamos locos, que no estamos incluso todos, como especie, alucinando una realidad que no es tal. Sin embargo, la única manera que tenemos para debilitar este estado de ilusión y locura en que nos encontramos todos –pues además es evidente que sí estamos locos– consiste en este acto continuo y progresivo de autoreconocimiento de que estamos efectiva y hasta “sensatamente” locos, y de que nos encontramos siempre en un determinado estado de conciencia, del cual sólo podemos liberarnos o superarlo en la medida en que primero nos hacemos concientes de este mismo estado. Hacerse conciente de que se está loco (alucinando) es el primer acto pequeño, pero potencialmente infinito, de quiebre y liberación de la locura. Cuando uno se libera de este primer y generalizado estado de ilusión – de la maya hindú—a través del reconocimiento de que uno se encuentra en la maya, surge un nuevo estado, cuya única diferencia respecto del estado de ilusión anterior consiste en al menos dos certezas apodícticas – no absolutas, pues podrían ser parte de una ilusión todavía mayor–: una, que aparece una segunda realidad a la conciencia y que, además, se vuelve conciente de sí misma; y dos, que se adquiere una nueva y más amplia capacidad de explicar y experimentar la realidad a través de dos niveles causales e interrelacionados de realidad o realidades. Aunque este acto de conciencia superior implicase sólo complejizar un estado de realidad a través de un estado de locura mayor y más complejo, esta agregación sería necesaria porque todo estado de realidad que aparece realizable a la conciencia se satisface a sí mismo ante la conciencia a través de la integración y vínculo, más que en la negación, oposición y diferenciación de esos mismos estados. Es decir, la conciencia posee un condicionamiento prevalente de autosatisfacción a través de la agregación de estados de conciencia y, por ende de realidad, por sobre la capacidad o tendencia al aislamiento excluyente de la conciencia y de la realidad respecto de otros posibles o realizables estados de conciencia y realidad. Más aun, si no hubiese más que un solo posible estado de conciencia, la experiencia de realidad sería única, por lo tanto, aunque estuviésemos alucinando esta realidad, no podríamos de ninguna manera llegar a saber que estamos alucinando. Sólo es posible reconocer que estamos alucinando cuando podemos experimentar de alguna manera desde un “afuera” ese mismo estado de conciencia y realidad. Esto demostraría que efectivamente es posible salir de este estado de locura en el que por naturaleza nos encontramos; al menos salir hacia otro estado de locura más amplio e inclusivo de este estado de realidad. En el peor de los casos podemos experimentar un estado mayor de locura respecto de un estado menor, que paradojalmente contiene al mayor. Sin embargo, todo parece indicar que existe un número indefinido de niveles inclusivos de realidad, en la línea de los multiversos o multidimensionalidad de la realidad, por lo tanto es preciso realizar progresivos y sucesivos saltos de autoconciencia y de conciencia de realidad. En conclusión, en el estadio evolutivo que nos encontramos actualmente todo cambio de estado o nivel de realidad es posible sólo si experimentamos y lo acompañamos con un cambio radical de conciencia y, en primer término, de autoconciencia.
El cómo realizar este cambio de autoconciencia es materia para otro estudio, al que volveremos más adelante, pues a través de la historia humana se han dado innumerables métodos y doctrinas para la autotrascendencia de la conciencia. Nuestro propósito en este discurso es simplemente demostrar con argumentos básicos la necesidad de la autobservación de la conciencia para iniciar y acompañar todo proceso transformativo de la conciencia y de la realidad.

SEAN PERFECTOS

15 Sep

“Sean perfectos, como su Padre Dios es perfecto”1 , se dice que Jesús enseñó a sus discípulos. Sea cierto o no que lo dijo, lo cierto es que contiene demasiada verdad. Lo primero que salta a la vista es la extrañeza de que se nos pida perfección a humanos que somos tan brutalmente imperfectos. Observando la Historia, nunca hemos estado colectiva o individualmente ni cerca de alcanzar este desafío, de modo que pienso que hay que entenderlo, en un primer nivel, como una propuesta ideal, finalista, programática, pero no realizable dentro de esta etapa evolutiva, en la que nos hemos demostrado bastante imperfectos y renuentes a la transformación progresiva y ascendente. Sin embargo, como el arquero pone la vista en su blanco lejano y ajusta todos sus movimientos en la dirección correcta y final, así deberíamos existir, sin pretender alcanzar la perfección como estado ideal mientras nos movemos en la existencia y en nosotros mismos, pero seguros de que cada movimiento correcto es un paso correcto hacia la postrera perfección final en Dios –si es que en realidad existe y podemos llegar a ella–.2

Así pues, surge el segundo sentido de la máxima crística, derivado del que acabamos de esbozar, a saber, que la perfección debe ser entendida y realizada sobre todo en la rectitud del acto presente, el cual a su vez, debe ser visualizado como una cadena que viene avanzando desde tiempos inmemoriales y continúa eslabón tras eslabón en cada acto recto hacia el futuro de perfección. Es como si la perfección final, última y divina le transmitiera a cada paso y momento correctos su virtud de contener la esencia de la perfección que está en su pequeño acto y grado presentes realizándola, facilitándola y haciéndola progresar –aunque incluso parezca o se esconda en su contrario: pura imperfección–. Cuando amo al pobre, podría decirse, estoy experimentando la perfección que Dios realizaría en el mismo momento y de la misma manera, si Él estuviera en mi propio minúsculo e imperfecto ser, lugar y presente. Es decir, ni Dios mismo sería más perfecto que yo si amo al pobre, de acuerdo a mi propia incompleta capacidad. No obstante, es seguro que mañana, en un año, en diez, cien y mil años yo pueda amar cada vez más perfectamente al pobre de acuerdo a mis propias capacidades en evolución y progresión hacia la perfección suprema de Dios. Sigue leyendo

La Superación del Sufrimiento por medio de la Evolución

9 Feb

integración

Cuando la Biblia nos enseña que el ser humano ha llegado a vivir en este plano de existencia por lo que allí se entiende como el pecado original de Adán y Eva, y que por esta razón sufrimos el sufrimiento, o cuando el Buda nos enseña que “todo es sufrimiento”, ambos nos enfrentan a la misma evidencia e intuición: sufrimos, pero podríamos dejar de sufrir…

Además, nos enseñan que el sufrimiento está en la raíz de nuestro ser, en nuestra alma, en nuestro cuerpo, en nuestro mundo físico y natural, y que por más que durante mucho tiempo o de acuerdo a las circunstancias que nos toquen vivir tengamos la fortuna de no experimentarlo, de manera que podamos reconocernos como personas alegres, optimistas, ganadoras, positivas, aun así en nuestra fragilidad y en nuestra mortalidad está latente igualmente la posibilidad del sufrimiento no sólo de nosotros mismos, sino de la humanidad toda. Sigue leyendo

Tu espacio sagrado

2 Feb

lago bosque montaña

Todas las personas debiéramos tener un espacio sagrado, un espacio de intimidad, un espacio de libertad absoluta, un espacio irrenunciable, un espacio de autenticidad suprema y de completa honestidad y unión con la existencia en su más amplio y profundo sentido.

Puede parecer un estado de soledad, pero es un espacio lleno, lleno de seres, cosas, entidades, delicadezas, verdades que postergas cuando te relacionas a diario con tantas personas, con tantas emociones, con tantas entretenciones, con asuntos importantes y serios, incluso con tus seres amados.

Puede parecer un acto y dimensión egoístas. Lo es en cierto sentido, como cuando respiras para ti y no para los demás. Como cuando lloras y no ríes, o cuando no lloras como esperan los demás y ríes… Reconócete pequeño y humilde entonces ante los otros hermanos, en ese espacio pequeño tuyo, muy tuyo, en ese espacio casi invisible dentro de un universo infinito, en ese espacio que evita dañar a toda forma de existencia, pero que no puede evitar exclamar “yo”, para seguir viviendo…

En ese espacio tuyo, íntimo, serás el rey, serás el dios, serás la paz y el amor que el mundo nunca te podrá otorgar… Cuídalo, protégelo, no entres descuidadamente a él con los pies sucios. Antes de entrar, desnúdate, y no temas entrar así; deja que allí todo te experimente desnudo, tal como eres. Nunca te avergüences en este espacio de ser quien eres. Deja afuera todo lo inconciente de ti mismo y del universo… Si es necesario, entra cargando tu cruz, pero nunca en inconciencia.

En ese espacio tuyo, íntimo, transparente, tal vez te descubras a ti mismo y te pongas a llorar… Tal vez descubras toda tu miseria, tu estupidez, tus errores repetidos, en una palabra, tu inconciencia, y quieras huir de allí… Tal vez quieras huir de ti mismo… ¡Detente!… Si destruyes ese espacio sagrado jamás volverás a encontrar el perdón, el perdón que solo tú puedes concederte a ti mismo… Es verdad que la pureza es una jueza demasiado severa para nosotros imperfectos, acostumbrados a arrastrar una humanidad mezquina pero exitosa… Desde esa maravillosa altura sufrirás contemplándote a ti mismo; sufrirás más de lo que ningún sufrimiento experimentado en tu vida cotidiana te pueda hacer sufrir. Pero mira bien, si allí no hay puertas ni ventanas ni muros hacia tus propias posibilidades. Desde ese dolor también serás dios, y podrás transformar tu miseria como el universo transforma su propia miseria evolucionando… Para alcanzar una Felicidad que por ahora sólo dentro de tu espacio sagrado puedes anticipar y experimentar para ti y para todos tus hermanos humanos…

Las Causas de las Enfermedades

28 Ene

espiritualidad

Toda enfermedad es siempre una metáfora que nos habla velada y simbólicamente de otra cosa menos evidente y que reclama nuestra hasta entonces insuficiente atención sobre este aspecto significativo para nuestra conciencia profunda. Toda enfermedad es una demanda llena de sentido que es necesario comprender y asumir. La ciencia médica contemporánea desconoce esta dimensión semántica causal de la enfermedad. Las terapias alternativas , por su parte, comienzan a centrar su atención en este nivel causal, aunque muchas se quedan dentro de una perspectiva circunscrita sólo al nivel causal básico orgánico, funcional y síquico. La semántica causal de la enfermedad –como comienza a hacerse manifiesto– se sumerge en las honduras de la conciencia profunda, adonde no ha llegado contundentemente ninguna técnica terapéutica o investigativa hasta ahora. Sigue leyendo

EL PODER DE LA MEDITACIÓN

18 Nov

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La meditación es una práctica tan antigua como el ser humano en este planeta, y a pesar de que ha sido popularizada y sistematizada en los últimos cuatro mil años por sistemas como el hinduismo y, luego, el budismo y el yoga, ha sido patrimonio de todas las culturas y pueblos de nuestra Tierra, aunque numerosas veces también haya tomado formas muy variadas e incluso encubiertas, tales como la reflexión, la oración, el canto, el baile u otras prácticas rituales. Sigue leyendo

AURI

El "Mundo de los Ángeles" es un Mundo luminoso, al mismo tiempo que sorprendente, inimaginable e incomprensible para la consciencia del ser humano, que no hay que razonar demasiado, sólo lo justo. Busca esa razón "dentro" de tu Corazón y encontrarás las verdaderas respuestas.

Café Esotérico

AUTOTRASCENDENCIA SANO EVOLUTIVA